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Carta a los delegados sindicales

Tal y como anunciamos, a lo largo del mes de septiembre'15 comenzamos nuestra campaña de concienciación sobre el engaño de la aplicación de la Movilidad Funcional en el sector bancario.

Para ello, enviamos un correo electrónico a casi 350 delegados sindicales -uno por uno- en el que explicamos y argumentamos claramente porqué creemos que están traicionando a los empleados que representan. Consideramos escandaloso el pactar el redactado de un convenio con ánimo de impedir y -en el mejor de los casos- dificultar a los trabajadores el ejercicio de sus derechos laborales establecidos en el Estatuto de los Trabajadores. Gracias a este pacto entre Patronal y Sindicatos, se facilita en el ámbito financiero el acoso al trabajador (independientemente de su naturaleza), así como se potencia la persecución y coacción a aquellos empleados que quieren ejercer su profesión dignamente, incluso en entidades como CaixaBank, S.A.

Cabe destacar el dicho convenio está actualmente en negociación, por lo que nos pareció conveniente aprovechar este momento. Sin embargo, salvo un único correo descalificándonos, no recibimos respuesta alguna. Hubiera sido un placer recibir algún argumento que poder valorar pero parece que en lugar de responder prefirieron guardar silencio.

¿Esperamos un cambio por parte de los sindicatos? En absoluto. Por desgracia nuestra ingenuidad no llega a tanto. Sin embargo, estamos convencidos que un buen comienzo pasa denunciar este aspecto de forma clara y contundente para que, en el futuro, ninguna de las partes implicadas pueda alegar el desconocimiento de las consecuencias de sus pactos.

En breve, procederemos al envío de otros correos de objeto similar a diferentes agentes nacionales y europeos puesto que, tal y como hemos manifestado repetidamente, ese pacto a traición también tiene consecuencias para accionistas y clientes.

A continuación mostramos el redactado del texto enviado.



" Apreciado/a compañero/a

Me dirijo a ti en tu calidad de representante sindical en el sector bancario y por haber encontrado tu nombre y email publicados en la página web del sindicato al que perteneces. 

Como sabrás, los sindicatos estáis negociando actualmente el nuevo Convenio Colectivo de Cajas y Entidades Financieras de Ahorro, al que están adscritas varias de las entidades financieras de nuestro país. Dicho convenio venció el 31-12-2014 y, al igual que sus versiones anteriores, contribuye a facilitar el que las entidades financieras puedan atentar impunemente contra los derechos laborales y fundamentales de sus empleados (amparándose precisamente en el actual redactado de alguno de sus artículos), protagonizando un claro ejemplo de fraude de ley. 

Por desgracia, dicho fraude de ley se comete con vuestra colaboración. Sin vuestra ayuda, eso resultaría mucho más difícil. Los que nos representáis ponéis vuestra "rúbrica" en ese acuerdo y, por lo tanto, debéis ser considerados responsables de aquello a lo que dais vuestro consentimiento, por mucho que eso sea algo que posteriormente intentéis obviar. Es un sinsentido que en vuestras circulares denunciéis presiones y otro tipo de actos inadmisibles cuando, por otro lado, éstas se producen en gran parte debido a una potestad que las entidades tienen gracias a vuestro beneplácito.

Cada dos por tres denunciáis cínicamente -y desde la barrera- la cultura del miedo con la que se controla a la plantilla pero, sin embargo, omitís comentar en qué se basa dicho miedo. Como trabajador del sector desde hace ya muchos años, sé que uno de los mayores temores que tiene el empleado es que se le aparte de su puesto de trabajo, se le defenestre y/o se le deje sin carrera profesional, especialmente cuando ello incide en la retribución variable. Pocos temen que les echen de forma injustificada porque, en tal caso, la entidad acabaría teniendo que dar explicaciones ante un juez. 

Es precisamente ahí donde entráis vosotros a participar en el trabajo sucio. Al aprobar el actual redactado de los artículos 15 y 17 del convenio, facilitáis que las entidades puedan castigar a cualquier empleado sin dar ninguna justificación al respecto y sin incumplir aparentemente la ley. Permitís que éstas logren esquivar el Estatuto de Trabajadores y eliminar prácticamente del sector bancario el concepto de movilidad funcional vertical. Gracias a vosotros, a las entidades financieras les resulta muy fácil apartar a un empleado de su puesto de trabajo (aunque ello implique un cambio de localización geográfica, horario y salario) sin dar la más mínima explicación... siendo éste precisamente uno de los pilares fundamentales en los que se fundamenta la política de inculcar miedo a la plantilla que, por otro lado, tanto denunciáis. Éste es el modo más fácil que tienen los directivos para exigir cobardemente a sus empleados lo que no les podrían exigir conforme a la ley y -mezquinamente- poder alegar, encima, la voluntariedad por parte de los propios trabajadores.

¿Por qué me refiero al concepto de "fraude de ley"? Pues porque establecéis la libre movilidad dentro del mismo grupo profesional y -puesto que el Estatuto de los Trabajadores requiere la diferenciación de grupos profesionales- tenéis la poca vergüenza (sindicatos y patronal) de establecer únicamente dos grupos profesionales, sin respetar ni siquiera el criterio que fija el Estatuto para la definición de dichos grupos. Sin embargo, por si eso no bastara, determináis que a uno de los grupos pertenecen los trabajadores vinculados a la actividad bancaria (todos, ¿quizás?) y, al otro, los que no están relacionados con dicha actividad, como chóferes y demás (subcontratados, ¿quizás?). En definitiva, que prácticamente el 100% de la plantilla se encuentra en el mismo grupo profesional gracias a que vosotros pactáis un redactado que, en lugar de desarrollar la diferenciación dichos grupos conforme a lo que establece el Estatuto, intenta, por el contrario, esquivar la aplicación legal del mismo.  

¿Qué implica esto? Pues que un juez pueda llegar a interpretar conforme a ley -no todos, por suerte- casos rocambolescos de movilidad funcional en aras de mejorar la eficiencia mediante la reorganización del personal. Por ejemplo, en mi caso, que a un operador de la Sala de Tesorería, sin abrírsele expediente disciplinario alguno -por no haber encontrado ningún motivo, ¿quizás?- y, sin facilitar ninguna explicación, se le aparte de su puesto de trabajo mediante un permiso retribuido de casi once semanas (a pesar de que "vuestro" convenio fija el máximo en diez días), para después trasladarle a una sucursal (modificando lugar de trabajo, horario y sueldo) a realizar las mismas tareas que cualquier compañero recién contratado a través de una empresa de trabajo temporal. Es decir, ayudáis a que un juez pueda decidir no requerir explicación o aclaración alguna a una entidad que se niega sistemáticamente a darla, incluso aunque en su propio Código Ético se promulgue a los cuatro vientos la más absoluta transparencia y, sobre todo, pueda no apreciar el más mínimo indicio de represalia en ello. Te sugiero, compañero/a, que intentes encontrar una sola razón objetiva que pueda justificar una decisión así en términos de mejora de la eficiencia organizacional. Quizás sea tan complicado que por ello los sindicatos conocedores de la situación prefirieran  en su día guardar silencio y mirar hacia otro lado.

Por desgracia, esa falta de transparencia, esa ausencia de justificación formal (precisamente establecida en la movilidad funcional vertical) es la que -incomprensiblemente gracias a vuestra ayuda- las entidades logran en muchas ocasiones esquivar. Y este punto es de vital importancia para implementar la cultura del miedo porque, alegando que tienen potestad para hacerlo, logran no tener que justificar lo que muchas veces no podrían argumentar desde un punto de vista legal. 

Este es el motivo por el que difícilmente un empleado puede hacer frente a presiones que llevan o exigen una mala praxis, por el que se ve obligado a ignorar irregularidades o, por ejemplo, a realizar horas extras "voluntarias" que jamás le serán retribuidas ni compensadas. Es más, vuestro acuerdo es tan mezquino que promueve un clima de inseguridad laboral tal que un empleado puede ser castigado tanto por hacer lo que sus superiores le ordenan (ya sea o no de acuerdo a la ley o la normativa interna de la entidad) como por no hacerlo. Tal inseguridad cobra más importancia cuando un compañero o compañera puede verse afectado por un caso de acoso sexual, racismo u homofobia, por poner ejemplos.

Sin embargo, lo más lamentable es que, más allá de los empleados, las consecuencias de este juego de trileros también pueden acabar sufriéndolas accionistas y, especialmente, los clientes. Al fin y al cabo, éstos últimos son los que acaban padeciendo la "colocación" indiscriminada de productos complejos gracias a la mala praxis -en muchas ocasiones impuesta o "sugerida"- que vosotros cínicamente denunciáis en vuestras circulares, aun sabiendo que la plantilla -gracias a vuestro acuerdo- apenas puede oponerse. No obstante, éste último aspecto siempre omitís mencionarlo.

Espero, compañero/a, que el autoengaño no te lleve a estar pensando ahora mismo que "para evitar estos casos precisamente están los sindicatos", porque eso no es así. Aunque, en la práctica, la representación laboral sea potestad vuestra en exclusiva, os guste o no, la defensa de los derechos laborales y fundamentales del trabajador no lo son. Un empleado es libre de defenderse a sí mismo. Sea de vuestro agrado o no, ése no es vuestro monopolio y aquellos trabajadores que han dejado de confiar en vosotros deberían ser libres de defender sus derechos por ellos mismos, sin que vosotros los boicoteéis mediante redactados envenenados como el citado, condenándolos a un alto grado de indefensión. 

Por todo lo expuesto, te agradeceré que reflexiones sobre el cheque en blanco que le estáis otorgando a las entidades y, puesto que no albergo la más mínima esperanza en que variéis el redactado de los artículos mencionados, te pido que al participar en la redacción de circulares en las que denunciáis ciertas penurias que han de soportar el resto de empleados -no los representantes sindicales- dejéis de omitir cobardemente que, en cierto modo, vosotros también participáis de ellas. Resulta absurdo y desagradable que os presentéis continuamente como la solución cuando resultáis ser parte del problema. Además, quizás ya deberíais ser conscientes de que, del mismo modo que gran parte de la ciudadanía está comprendiendo que la clase política no defiende necesariamente sus intereses, también se está comprobando que los sindicatos no defienden necesariamente los intereses de los trabajadores sino los suyos propios, por lo que ya no gozáis de tanta credibilidad. 

Por último, si por tu condición disfrutas de una situación de comodidad laboral tal que te resulta complicado comprender lo que conlleva la realidad laboral que vosotros mismos denunciáis, puedes encontrar una exposición más detallada y clara en http://www.accionistascaixabank.com/p/movilidad-funcional.html


Atentamente,


Javier Ignacio Gallardo Torras